Estimados feligreses,

A lo largo de estas semanas de verano, el Evangelio dominical ha dirigido nuestra vida cristiana para ayudarnos a ser cristianos más intencionales y serios. Muchas veces hoy en día, los cristianos se definen por un compromiso más bien tibio del Evangelio en lugar de su aplicación vigorosa. En el Evangelio de este domingo, el decimoctavo domingo del tiempo ordinario, escuchamos la instrucción del Señor de no acumular tesoros para nosotros mismos, sino de ser ricos a los ojos de Dios. ¿Qué significa esto? ¿Significa algo diferente a cuando lo escucharon por primera vez los discípulos del Nuevo Testamento? Esencialmente, significa una cosa y la misma cosa que cuando nuestro Señor lo predicó por primera vez. Para un cristiano, Dios y su forma de vida deben ser lo primero y por encima de todo. Al final, nada más importa. El cristiano debe vivir con todas las cosas dirigidas hacia Dios para alabanza de Dios y para la salvación del mundo. ¿Cómo concretamente hacemos de esta espera de Jesús el verdadero tejido de nuestra vida? Se necesitan tres cosas: el conocimiento de la Palabra de Dios, la participación consciente en los Sacramentos, especialmente la Penitencia y la Eucaristía, y la oración y la reflexión regulares. La Palabra de Dios nos habla de Dios y de lo que quiere de nosotros. Él nos quiere, completa y totalmente. Él nos proveerá con su amor y gracia para volvernos a él constantemente y seguirlo. Los Sacramentos, la presencia real de Cristo obrando en nuestras vidas, permiten que la Palabra que escuchamos se encarne en nosotros y sea santa como el Señor es santo. La oración y la reflexión diarias nos mantienen firmes y enfocados en las instrucciones del Señor para nosotros y en responder a su vida divina que obra en nosotros. Como cristianos en este mundo no podemos darnos el lujo de andar a la deriva. De hecho, la cultura no está con nosotros e incluso reduce nuestra vida cristiana si permitimos que nos contagie. Aún más, necesitamos escuchar al Señor hablarnos hoy. Debemos ser acerca de Dios y solo de Dios, con la ayuda de unos a otros.

Como saben hemos estado anunciando que necesitamos comprar la Unidad HVAC para el centro Parroquial, la unidad que tenemos es una unidad vieja que ya no se puede arreglar y necesitamos comprar una nueva, si compramos ahora el costo es $31,624.00 Por favor ayúdenos a comprarlo. También me gustaría agradecerles a aquellos que ya contribuyeron para la unidad.

 Recuerde Nuestro festival parroquial es el 5 y 6 de agosto de 2022, por favor ayúdenos a organizarnos con sus oraciones, su ayuda física y apoyo financiero. revise sus calendarios para estar aquí con nosotros y POR FAVOR extienda la invitación a sus amigos, familiares y vecinos a nuestro festival. Por favor Continúen apoyando la campaña anual diocesana de 2022. todavía tenemos un largo camino por recorrer para llegar a la meta.

Muchas gracias por toda su bondad y generosidad a la Parroquia de San Benito Abad.

Dios te bendiga,

Padre José Elías